La calma antes de diciembre
La calma antes de diciembre
Hay un momento justo antes de diciembre en el que todo parece quedar suspendido en el aire: ni otoño total, ni Navidad todavía… un espacio suave donde una se permite respirar. Este año sentía la necesidad de hacer una pausa, mirar estos meses que han pasado tan deprisa y agradecer todo lo que han traído.
Septiembre, octubre y noviembre han sido un remolino bonito: ideas, colecciones nuevas, escapadas que me han llenado el alma y días de esos en los que crear se siente fácil. Y ahora, antes de que llegue el brillo del último mes, me permito este ratito de calma.
Septiembre: volver a empezar
Septiembre siempre me sabe a reinicio. A nuevas ganas, a colores que empiezan a cambiar, a esa mezcla de vuelta a la rutina y mar que sigue ahí, sujetándolo todo.
Fue un mes de volver a conectar conmigo misma y con Blava después del verano, y de empezar a imaginar todo lo que vendría.
Octubre: inspiración tranquila
Octubre tuvo esa luz más baja que tanto me gusta y que hace que los colores de las joyas se vean distintos. Días de café caliente, paseos, texturas, primeras capas de ropa suave… y también nuevas ideas que fueron tomando forma sin prisa.
Fue un mes de inspiración lenta, de los que sientan bien.
Noviembre: crear desde otro lugar
Noviembre ha sido más introspectivo: ordenar, pensar, preparar lo que viene. Un mes para poner intención, para cerrar proyectos con cariño y para dejar que las ideas maduren.
A veces el ritmo baja porque lo creativo necesita silencio.
Ahora sí… listas para diciembre
Y ahora llega diciembre con su luz especial, con el frío que invita a quedarse en casa, con el brillo de las fiestas y con ganas de compartir. Pero antes de eso, me quedo aquí: en esta calma pequeñita que hace que todo encaje mejor.
¿Vosotras también sentís esta calma tan necesaria antes de diciembre?
Contadme cómo vivís este momento del año, me encantará leeros. 🤍