La inspiración detrás de cada pieza
A veces me preguntáis de dónde salen las ideas para las joyas Blava.
Y la verdad es que no hay un solo lugar, sino pequeños momentos, sensaciones y recuerdos que se van quedando en mí hasta que un día aparecen en forma de color o textura. Suelo tener la galería del móvil llena de fotos de paletas de colores, de calles, de portales, de atardeceres… que me inspiran en la gama cromática, en las texturas, en las tendencias… Todo lo que despierta “algo” en mí suele terminar capturado para poder volver a ello una y otra vez. No tengo una fórmula secreta. Simplemente dejo que la inspiración me encuentre mientras vivo despacio.
El Mediterráneo como punto de partida
Siempre empiezo por ahí: el mar. Esa calma que tiene, el reflejo dorado del sol en el agua, los días de verano que parecen no acabar nunca. Me gusta sentarme a observarlo mientras escucho músico. También los pueblos vecinos al mío: Jávea, Altea. Da igual que vayamos de calas o que estemos conduciendo hacia Calpe por los acantilados. El mar siempre es una constante.
Mis joyas tienen mucho de eso, de la luz, la sal, la arena y el azul que no se olvida.
Incluso en otoño o invierno, sigo buscando esa claridad mediterránea, aunque cambie el color del cielo.

Los pequeños momentos del día a día
A veces la inspiración no viene de grandes planes, sino de algo sencillo: una taza de café caliente en el taller, mientras ordeno los hilos. Leer un libro bajo la pérgola de la terraza, los colores de una buganvilla en la pared blanca… un simple paseo puede darte mil sensaciones. El sonido del mar al atardecer, o una canción que me pone en modo creativo.
De esas sensaciones nacen las paletas de color, las formas, los contrastes. Cada pieza es un reflejo de cómo me siento en ese momento.

Crear con intención
Cada joya Blava guarda una historia pequeña: una emoción, un recuerdo o un pensamiento bonito.
Cuando alguien la elige, siento que esa historia continúa en sus manos, que pasa a formar parte de otro momento especial.
Eso es lo que me inspira de verdad: que cada pieza tenga alma, que acompañe, que despierte recuerdos o simplemente te haga sonreír cuando la llevas puesta.

Y vosotras, ¿de dónde sacáis inspiración en vuestro día a día? Me encantará leeros y seguir compartiendo este pequeño universo de calma, color y creatividad.