Otoño slow: un día con Blava

Otoño slow: un día con Blava

Hoy quiero llevaros conmigo a un día típico en mi taller durante el otoño.

Me levanto con la luz suave de la mañana, preparo un café calentito y dejo que la música me acompañe mientras el aire fresco entra por la ventana. Ese momento de calma antes de empezar a crear es mi pequeño ritual: respiro, observo los colores del día y chequeo mi galería con mis últimas paletas de colores guardadas.  Me siento lista para inspirarme.

Mi rutina creativa

 

Cada día tiene su propio ritmo. Primero organizo mis materiales: cuentas, hilos, cadenas, colgantes y por supuesto mi surtido de cristales Miyuki, y coloco todo sobre la mesa de trabajo. Me gusta ver los colores juntos, jugar con texturas, dejar que las combinaciones surjan de manera natural.

Mientras trabajo, el tiempo pasa sin darme cuenta. Me tomo pequeños descansos con mi taza de café y el almuerzo, miro por la ventana y pienso en cómo cada pieza puede acompañar a alguien, en su día a día.


Rituales que acompañan la creación

No solo son joyas, también son momentos. La música suave de fondo es fundamental para mí, en mi último viaje, que fue a Japón descubrí una cafetería con los dulces más exquisitos que he probado nunca, era el spot perfecto: el orden y el sigilo de la cultura japonesa, la delicadeza del espacio y, por supuesto, el hilo musical. Por si os interesa, podéis buscar en rrss este sitio, se llama Kuramae Cannele y esta es la lista que me pongo cada vez que necesito trabajar en Blava. La luz natural que hace brillar cada cristal y resalta los tonos cálidos del otoño es otro de mis must a la hora de crear, necesito claridad y luz natural y aunque el día salga lluvioso, mi mejor hora para crear siempre serán las de la mañana. Café o té para acompañar los pequeños detalles de la mañana y esto es innegociable, jajaja, siempre me veréis pegada a mi taza.

Todo esto forma parte del mood Blava, donde la calma y la creatividad van de la mano.


Un otoño slow con alma mediterránea

Lo bonito de crear desde la calma es que cada pieza refleja ese estado: luz, calidez y un toque mediterráneo que me acompaña siempre.

Aunque fuera cambie el color del cielo, en mi taller sigo buscando luz, belleza y alegría en lo que hago.


Y vosotras, ¿también tenéis rituales que os acompañan mientras creáis o trabajáis? Me encantaría leeros y conocer esos pequeños momentos que llenan vuestro día.

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